De vez en cuando uno se acuerda que tiene blog y escribe unos cuantos días seguidos, o incluso unos cuantos post en el mismo día, sobre cosas distintas, como lo son este y el anterior, y probablemente el siguiente.
En fin, a vos que lees esto, te cuento que vine de vacaciones y me di cuenta de algo. Me di cuenta de que el mar tiene una especie de rol en mi vida. Puede sonar pelotudo. Es como un amigo a quien veo una vez al año y con el que me pongo al tanto. Por ejemplo, iba caminando por la orilla de un balneario distinto al del año anterior (pero el agua es la misma) y pensaba en cuando realizaba la misma actividad en 2008 y se sentía diferente. Y pensé y escuché las canciones del verano anterior a este, y sus letras se resignificaron. Todo vuelve a ser visto, todo es revisto, revista paparazzi. Revisamos y revisitamos lugares, y no somos los mismos, y les explicamos al agua, la arena, los porteños y sus chapas negras, los almacenes, las calles, los carteles que estaban el año pasado y que ahora son más grandes o más chicos o dicen cosas distintas... a todos les explicamos por qué somos así ahora, y para contárselos tenemos que contarles lo que vivimos en el 2008, y nos volvemos a sorprender una vez más. Los guionistas de mi vida son mejores que los guionistas de lost (y conste que soy yo hablando).
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